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Fiesta sopresa - Diego Méndez

Fiesta sorpresa

“¡Ya ahora sí, creo que está llegando! ¡Escóndanse todas, apuren!” Todas fueron corriendo a los sitios que antes habían acordado para que no se las vea.

“¡No! ¡ahí no María, ese es mi sitio! Ponte al lado de Andrea que ahí tienes mucho espacio. ¡No hagan ruido!”

“¡Ok! Preparadas, voy a abrir la puerta”. Dice solo moviendo la boca como si todas pudieran leer labios y entender.

“¡Sorpresa!” Gritan.

Un segundo después, Ximena dice: “No ha sido… es Neri que siempre llega tarde…” Todas vuelven al centro de la sala donde empiezan a conversar en espera de que por fin llegue el homenajeado.

Resulta que era el cumpleaños de Juan, y hace más de una semana que se estaba planificando la fiesta sorpresa ya que a final de cuentas Juan llegaba a los 40 y, considerando sus pasadas experiencias, era un evento digno de festejar.

“No sé cómo llegó a los 40 este niño con tantos accidentes a su haber”, decía Tere. “¿Te acuerdas cuando se cayó en la bañera de cabeza con apenas 4 años?”

“Cómo no me voy a acordar, si ahí quedó la cicatriz en la nuca que le cerramos con huevo crudo como se hacía antes”, contesta María.

“Sí y ahora dice que tiene el pelo largo por moda y es solo para que no se le vea el hueco que tiene en la cabeza que parece bola de billar despintada”, dice riéndose Andrea.

Y es que Juan había sido toda su vida de esos chicos que jamás tuvo ni gripe ni nada, pero la vida le repartió las cartas de las caídas y los golpes. Tanto así, que para cuando cumplía 8 años ya tenía a todos sus amigos y familiares llamándole “el remellao”, por tanta cicatriz que había acumulado hasta entonces.

“Bueno, lo bueno es que esos golpes le hicieron ver lo que quería hacer de su vida, y al final se hizo traumatólogo para ayudar a la gente de sus dolencias como las tuvo él”

“Cierto es eso María. Es increíble como a veces las cosas que parecen malas, terminan guiándote para algo bueno”, comenta Ximena.

“¿Pueden dejar de ponerse sentimentales y profundas y ver si hay suficientes chips? sino toca ir a ver… ni un ron y ya están hablando de la vida…” dice Andrea.

A todo esto, Juan no terminaba de llegar, y la preocupación se estaba apoderando de todas. No era normal que llegue tarde a nada y peor a su propia fiesta sorpresa, que probablemente ya sabía que se estaba planeando ya que Neri nunca podía callárselo.

 Habían pasado poco menos de 10 minutos cuando de repente…

“¡Ding, Dong!

“¡Todos a esconderse! ¡Ahora sí, ésta es la buena!”

Se escuchan pasos por el corredor, una sombra se planta justo al otro lado de la puerta y antes de que toquen la puerta, ésta se abre de golpe y saltan todos: “¡Sorpresa! ¡Feliz cumple Juan! ¡Ya estás viejo!”

“Mamá… pero, ¿qué haces?”

“¡Hijo, felices 40! ¡Es tu fiesta sorpresa!”

“Pero mamá…si no es mi cumpleaños…”

“¡Cómo que no es tu cumple, si estamos todas aquí para celebrarlo!”

“Mamá…mira detrás de ti, no hay nadie…estás sola…”

Efectivamente, detrás no había nadie. La casa estaba vacía. En la entrada solo estaban 2 maletas que había dejado la cuidadora días atrás antes de irse a su casa al confinamiento. Juan, por culpa de las restricciones, no había encontrado vuelo antes y toda esta semana su madre había estado sola, por lo que había olvidado tomar su medicación.

“¿A dónde vamos?”

“A casa mamá, yo te voy a cuidar”

“Ah. Ok” dice sonriendo mientras mira el brazo escayolado de Juan. “¿Qué te pasó en el brazo?”

“Me caí de la bicicleta…”

Una de tantas historias incompletas de una Pandemia. Historia 7/12

Autor: Diego Méndez.

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14 Comments

  1. Susana

    Aplausos para el autor
    Tierna historia de una vida de amor entre un hijo y su madre

    1. admin

      Gracias Susana. Recibimos tu aplausos y te mandamos un gran abrazo.

  2. Mayte Murillo

    Qué capacidad para retorcerme el corazón en solo 5 minutos!! Maravilloso relato.

    1. admin

      Nuestras vidas cambian en cuestión de segundos imagínate lo que puede pasar en cinco minutos…. hasta una fiesta sorpresa

  3. Antonio Murillo

    Me alegra ver que Diego tiene madera de escritor. Es muy buen comienzo, es una tierna historia y se ve el cariño que profesa a su madre.

    1. admin

      Gracias Antonio por tu mensaje. A veces encontramos escritores que ni ellos sabían que lo eran.

  4. Cristina Alcázar

    Ohhhh ternurita!
    Además del amor a la madre que se manifiesta en la historia, me quedó las necesidades insatisfechas de quienes han sido obligados a permanecer solos a causa del virus.😢
    Genial mensaje.

    1. admin

      Muy duro Cristina las historias no contadas de los que permanecieron solos. Hoy les hacemos un homenaje con parte de nuestra historia.

  5. Álvaro Viniegra

    Fabulosa!

    1. admin

      Gracias Alvaro! Nos alegra que te guste. Dentro de poco les comunicaremos la segunda temporada!!!

  6. Laura m

    Maravillosa. Me ha encantado. A veces los grandes placeres se encuentran en pequeñas cosas.
    Y es algo que vamos a aprender éstos días. Felicidades Diego. Gran obra.

    1. admin

      Muchas gracias Laura. Nos encanta que nos escribas y que hayamos logrado que te encante la historia escrita por Diego.

      Un abrazo.
      El Equipo de Incompany

  7. miguel mendez

    He tenido la grata oportunidad de leer todas las estupendas historias que ustedes están publicando. La verdad que son maravillosas, muy tiernas y contadas con mucha inteligencia. Si algo de bueno ha dejado este confinamiento obligatorio es que ha podido destapar el cofre de las excelentes habilidades de ustedes los jóvenes como esta de escribir. Sigan adelante, es un buen comienzo.

    1. admin

      Muchas gracias Miguel por tomarse el tiempo de leer todas. No hay nada más agradable que saber que un escritor nos está leyendo todos los días. En efecto, en esta pandemia descubrimos que hay mucho talento que podemos canalizar y nos alegra ayudar a difundirlo.

      Un abrazo de todo el equipo de Incompany.

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