Los niños y niñas de Soria

Los niños y niñas de Soria

2008. Vuelvo desde Barcelona de un curso de formación en un nuevo trabajo. A la inquietud, la alegría y la excitación de ese primer momento donde pongo ante mí una hoja en blanco impoluta (para emborronar a gusto, para colorearla también), se mezcla una sensación física y algo desgarradora de la necesidad de tocar, abrazar, sentir de nuevo a mi bebé de 6 meses. Tras 10 días, lo primero que veo en el aeropuerto son sus piernas moviéndose a mucha velocidad, sentado en el carrito, cuando me ve. Suspiro y pienso que no se ha olvidado de mí.

Unos años antes, muy lejos, en Nueva Dehli, un conductor me lleva desde el hotel a un barrio deprimido de población musulmana. Para el coche a unos 500 metros, sale cubriéndose la boca y la nariz con un pañuelo y rocía ambientador el espacio que nos rodea con cara de repulsa. “Yo no te acerco más”, me dice, “esto es asqueroso”. Así que camino sola hacia el barrio, y me adentro en callejuelas estrechas en medio del barro y los chanchos sueltos, rodeada de niños y niñas que me siguen, niños y niñas que trabajan en espectáculos de calle bailando, cantando, tocando instrumentos, hasta encontrarme con Prita, una pedagoga del proyecto. Poníamos en marcha un proyecto de integración de niños trabajadores con otros niños y niñas de estratos sociales, culturales y económicos diversos. ¿El premio de consolación por participar en el mismo para las clases altas, que de otra forma se hubieran negado? Un viaje de grupo al Foro de las Culturas en Barcelona.

Unos años después, converso con niñas de zonas rurales en Banda Aceh, en Indonesia, tras el tsunami de diciembre de 2004. Niñas que te miran a los ojos y te desnudan de golpe, que buscan un futuro mejor asistiendo a escuelas de piso de tierra, sin paredes, sólo con un frágil techo, en medio de la nada.

En el mientras tanto, vuelvo a experimentar la sensación plena de ser madre y tengo una hija. Una hija sana, que nace en un entorno seguro y confortable, que va creciendo y haciendo sus gracias, y éstas se convierten en el tema de conversación del día con sus abuelas o los amigos, que seduce con sus ojos vivos y brillantes. En el mientras tanto, se suceden testimonios y fotos de niños soldado; se suceden las formaciones, los seminarios, la investigación para tratar de ofrecerles, desde una ONG de infancia, alternativas de educación informal en medio de la guerra y el horror. A los que portan un arma, pero también a las que han perdido a sus adultos, y tienen que asumir el peso y la responsabilidad de llevar un hogar.

Llega la guerra civil en Siria*, el horror. Irrumpen en el comedor de casa imágenes con niñas muertas, niños olvidados, adolescentes buscándose la vida por las rutas del éxodo. Y aparece un niño, rescatado de un derrumbe de su casa en Aleppo tras un bombardeo. Un niño sentado en una ambulancia que parece un fantasma, cubierto de polvo y arena blanca, con la mirada perdida y ensangrentado. Omran Daqneesh se llama. Su hermano mayor, Ali, de diez años, no tuvo tanta suerte y murió en la explosión.

Y mi hija me pregunta por ese niño, y le cuento la historia de la guerra en Siria, tratando de adaptarla a una niña de 6 años, edulcorándola y eligiendo cada palabra para tamizar el dolor. Y me hace mil preguntas: ¿y dónde está su familia?, ¿y adónde llevan al niño?, ¿se va a poner bien?, ¿le van a dar de comer? La realidad es que no conseguí encontrar el tono, porque a la mañana siguiente, mi hija me relató que Omran se le apareció en sus sueños, que había llorado con él y le había consolado, que no podría dormir bien hasta que supiera que Omram iba a volver a casa con sus padres. Y ella, que sabe que trabajo en otra ONG, me dijo: “Mamá, tú haz todo lo que puedas por los niños y niñas de Soria*, que tienes que cuidarles muy bien”.

Una de tantas historias incompletas sobre infancia. Historia 1/12.

Autora: Raquel González

  • Siria: Este país de Oriente Próximo, ​ubicado en la costa oriental mediterránea, se encuentra en guerra civil desde marzo del 2011.
  • Soria: Municipio y ciudad española, situada en el este de la comunidad autónoma de Castilla y León.

2 Comments

  1. SUSANA

    Triste verdad de desigualdad

    1. admin

      Muy triste sin duda Susana

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