¿ES BUENO PLANTAR ARBOLES? - PABLO JARAMILLO

¿Es bueno plantar árboles?

Dr. Pablo F. Jaramillo-López, Ph.D.

Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad

Universidad Nacional Autónoma de México

Si tu le haces esta pregunta a cualquier persona, la respuesta va a ser “claro que si”. En realidad, el resultado de una reforestación mal hecha puede ser peor que dejar que la naturaleza se regenere por si sola. Cada año, se plantan millones de árboles con la justificación de que se está reforestando y que le estamos “ayudando” a la naturaleza. Sin embargo, estos esfuerzos económicos y de logística casi nunca son monitoreados ni evaluados. En la mayoría de los países, estos esfuerzos de reforestación se llevan a cabo con fines políticos o de publicidad y son diseñados para mejorar la imagen o hacerle quedar bien a alguien.

Cuando empieza la temporada de reforestaciones, se puede ver a los empresarios y políticos plantando árboles como una “photo op” y no haciéndolo porque realmente tienen un compromiso. Recientemente, en el fondo económico mundial de Davos en Suiza, se anunció con bombos y platillos que se van a plantar 1 trillón de árboles en todo el mundo y que grandes empresarios iban a solventar esta iniciativa.

Lo triste de esto es que se pretende hacer estas reforestaciones de la manera convencional y eso significa que se “planta” alguna especie de árbol, de preferencia alguna que sobreviva al trasplante, y ya. Una vez plantados, nadie los vuelve a ver y nunca se reporta cuántos arbolitos sobrevivieron al trasplante ni la temporada de sequía.

En un estudio reciente publicado en la revista Science, se mencionó que plantar 1 trillón de árboles podría capturar aproximadamente un tercio de los gases de efecto invernadero generados por los humanos. Lo que no se mencionó fueron los detalles a considerar cuando se hicieran esas plantaciones. Lo ideal es que antes de hacer una reforestación, se debe tomar en cuenta las características de cada sitio a reforestar y definir la superficie, evaluar el estado de salud del suelo, determinar la especie idónea para plantar y planificar adecuadamente el momento para plantar los árboles. Casi siempre se hacen las plantaciones en suelos deteriorados y erosionados y se espera que sobreviva la mayor cantidad de árboles. No se planifica el trabajo y casi siempre se lo hace fuera de temporada. Para hacer una reforestación adecuadamente se debe definir los objetivos. Estos pueden ser:

– Económicos.– Estos están definidos por un ingreso monetario a corto, mediano y largo plazo. En muchos casos los ingresos pueden ser el resultado de pagos por servicios ambientales en donde organizaciones buscan pagar a comuneros que conserven su bosque. En otros casos los ingresos económicos estarán dados por los productos maderables y no maderables que puedan ser extraídos de un bosque saludable. Otra fuente de ingreso estará relacionada con el turismo que se genera en bosques saludables. Todos estos beneficios económicos pueden ser una fuente estable de ingreso para los habitantes de los bosques y que deberán ser considerados en caso de empezar un proceso de reforestación.

– Ambientales.– Estos están definidos por los servicios que los sitios naturales proveen a los demás seres vivos. Con relación a esto, los bosques actúan como una esponja y captan grandes cantidades de agua que luego se filtra y llega a los mantos acuíferos para luego convertirse en manantiales. Esto pasa siempre y cuando la reforestación se haga con las especies arbóreas nativas del territorio.

Una vez definidos los objetivos se debe planificar el proceso cuidadosamente, y para ello se debe:

  1. Seleccionar la especie forestal adecuada. Se debe conocer el territorio y seleccionar la especie nativa al ecosistema en cuestión. Muchas veces esto implica recolectar semillas ya que pueden ser especies que no estén disponibles en viveros forestales. Es importante conocer la especie para poder producir plántulas suficientes para ser reforestadas. Esto implica conocer los ciclos fenológicos de las especies a propagar y permitirles estar listas para el trasplante. Cada arbolito debe estar lo suficientemente apto para ser llevado a campo y esto puede significar que debe estar en el vivero por algunos meses. El arbolito debe tener su tallo lignificado para que pueda resistir al shock del trasplante. Como ejemplo, si se pretende reforestar algún lugar en los meses de lluvia, entonces se tiene que preparar los arbolitos con suficiente tiempo para que estén listos en el momento adecuado.
  2. Determinar la superficie a reforestar. Se debe recorrer la superficie a reforestar y determinar la densidad de plantación. Para definir la densidad, es muy importante pensar a futuro y tratar de simular una distribución natural de los árboles en el ecosistema. Si se quiere hacer una restauración ecosistémica, es importante hacer una mezcla de especies forestales que simulen el ecosistema original. Para ello, será muy importante conocer la historia ecológica del territorio y para ello puede ser beneficioso hablar con las personas de la localidad. Durante este recorrido es importante tomar muestras de suelo para determinar el estado de salud edáfica y decidir si es necesario incorporar materia orgánica o algún abono al suelo. Una vez hecha la plantación, será necesario cercar el terreno para evitar que ganado suelto pueda pisotear o inclusive comerse los arbolitos.
  3. Capacitar a los reforestadores. Todas las personas pueden tener la buena voluntad de plantar un árbol, pero eso no significa que sepan hacerlo. Es muy importante que las personas que van a llevar a cabo la reforestación sepan hacerlo de la mejor manera. Hay que preparar el hoyo donde se va a plantar y es importante que tenga alto contenido de materia orgánica ya que será lo que retenga la humedad en la temporada de sequía. Una vez que se prepare el hoyo, el árbol deberá ser plantado con suficiente tierra para que cubra el mismo nivel que tenía cuando estaba en el vivero. Si se pone demasiada tierra, el árbol se puede ahogar y si es que se pone muy poca, es posible que el árbol se desprenda y se sequen las raíces. Es muy importante apisonar muy bien el suelo luego de plantar el árbol ya que así se eliminan espacios de aire que pueden afectar a las raíces. Es importante que quede muy compacto el suelo donde se plantó el arbolito.
  4. Planificar la reforestación. Es muy importante que el momento de la plantación coincida con la temporada de lluvias. Para ello se debe consultar con el servicio meteorológico nacional y definir cuándo empieza y cuánto dura la temporada de lluvias. Sólo así se podrá planificar adecuadamente la reforestación y anticipar adecuadamente la producción de los arbolitos como se mencionó en el punto 1.
  5. ¿Qué pasa al final? Una vez concluida la reforestación, es muy importante monitorear la supervivencia de los árboles. Esto se debe hacer un año luego de la plantación y posteriormente 3, 5 y 7 años después. Usualmente, luego de 5 años de ser plantado, se considera que el arbolito está bien establecido. Cada vez que se hace el monitoreo, se determina la tasa de supervivencia y también la tasa de crecimiento. Estos datos se deben almacenar en una base de datos con el fin de compartirla con otros grupos que estén reforestando.

¿Se puede poner en práctica todo esto?

Justamente tomando en cuenta todos estos puntos, se llevó a cabo una reforestación comunitaria en una zona icónica del eje neovolcánico de México, la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca. El proyecto se llevó a cabo bajo el esquema de una investigación científica y por ello se tomaron en cuenta todas las consideraciones técnicas que se mencionan en este artículo. El trabajo inició con una restauración de suelo a través de una enmienda orgánica fermentada por la acción de microorganismos eficientes. La restauración de suelo se hizo en el momento de la plantación de los árboles para poder aprovechar el trabajo de miembros de la comunidad indígena de El Rincón. Los comuneros se convirtieron en científicos y fueron ellos quienes monitorearon a los arbolitos durante todo el proceso. La reforestación tuvo tres objetivos: 1) reducir la presión sobre los bosques que albergan a las mariposas monarca, 2) llevar a cabo una restauración ecológica para recuperar los servicios ecosistémicos que brindan esos bosques, y 3) brindar una fuente de recursos maderables a los miembros de la comunidad.

El trabajo fue publicado en la revista internacional Journal of Environmental Management y también fue premiado por el Pollinator Partnership de los Estados Unidos de América por promover la recuperación de los bosques que albergan a las mariposas monarca durante su hibernación en México (Fig 1).

Entonces si se puede hacer bien una reforestación, sólo es importante planificar adecuadamente el proceso y tomar en cuenta todos estos puntos. En respuesta a la iniciativa mundial de plantar un trillón de árboles, es muy importante que se considere lo que se ha mencionado en este artículo. Sólo así se podrá garantizar que los efectos serán positivos y no negativos. Sólo así se podrá mostrar que plantar un árbol es bueno y no algo que parece ser bueno.

Fig. 1. Proceso de restauración forestal llevado a cabo en el ecosistema de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca mediante la restauración de suelo y la reforestación comunitaria. Jaramillo-López, P. F., Ramírez, M.I., and Pérez-Salicrup D.R. (2015). Impacts of Bokashi on survival and growth rates of Pinus pseudostrobus in community reforestation projects. Journal of Environmental Management, 150: 48-56. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2014.11.003

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