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No soy una niña normal

“Pamelita, ¿por qué no puedes ser una niña normal?”, me preguntó una de mis amigas de la universidad un día al terminar las clases, cursábamos la carrera de Química juntas. En ese momento no le di demasiada importancia, pero ahora cada vez que pienso en ese momento, han pasado más de diez años, me doy cuenta de que mi amiga tenía razón. Yo no he sido, no lo era entonces, ni seré una ‘niña normal’.  

En el colegio, pasaba los recreos estudiando nomenclatura química en lugar de conversar con mis amigas, como hacía el resto. En la universidad, empleaba las tardes de los fines de semana en estudiar fisicoquímica o en leer los libros de bioquímica, en lugar de salir con mi entonces novio. Él me reclamaba: “Puedes estudiar en las noches, ¡pasa los fines de semana conmigo!”. ¿Lo hubiera podido hacer?, sí, pero no quería. Encontraba más apasionantes las tardes llenas de fórmulas y problemas que una tarde de ocio con él. Capaz mi amor por la química era más grande del que pude haber tenido por él.  

Con los años me he dado cuenta que fue así. Sí, suena a locura, pero no para mí, yo no soy ‘normal’. Llevo años pensando que la química nunca me va a dejar, no me va a mentir, no me va a criticar; ella es tan exacta, tan perfecta, tan fascinante. Por ese amor, a los 25 años, dejé mi país, mi familia, mis amigos, mis perros y me fui a seguir mi sueño a Estados Unidos, mi sueño de ser científica.  

Me decían: “Mijita, ¿cómo se va a ir SOLA tan lejos?” Y yo pensaba, no estoy sola: me tengo a mí, mi sueño y el apoyo de mi familia. Eso me basta. Desde ese entonces dejé mucho atrás, no solo el miedo, sino todos los complejos de la sociedad en la que me formé. Complejos que me agobiaban, esa mentalidad reducida de lo que uno puede querer hacer con la vida. Fue el inicio de mi liberación.  

Durante mis cinco años y medio de formación científica, la química me permitió viajar, conocer gente extraordinaria de varias partes del mundo, expandir mi mente, mi alma y mi espíritu, y lo más importante, seguir descubriendo y aprendiendo de mi amada química. Mi formación culminó y otra vez sin miedo me dije: iré donde la química me lleve. Y fue así como terminé en Inglaterra, donde vivo actualmente. Tengo una vida sencilla, pero muy satisfactoria, un trabajo que amo, amigos de buen corazón, colegas excelentes, tiempo de ocio, y mucha alegría y orgullo de saber que llegué hasta aquí SOLA. A veces me olvido en lo que se ha convertido mi vida y lo peculiar que es para mucha gente. Yo no soy una ‘niña normal’.  

Un momento de revelación llegó hace unos meses. Fue una noche, después de un seminario, en el que cantaba el feliz cumpleaños a una eminencia de mi campo de investigación, el profesor Graham Hutchins, y compartía mesa con el eminente profesor Robert Schlögl. Para la gran mayoría esos nombres no significan nada, pero para mí es mucho mejor que conocer a una estrella de Hollywood o a un cantante famoso. 

Mi corazón estaba lleno de emoción, hablamos de átomos, moléculas, reacciones e instrumentos, y es cuando me volví a decir sí, yo no soy una ‘niña normal’.  No soy, ni seré ‘normal’, y ya ven, no me ha ido mal. 

Una de tantas historias incompletas sobre mujeres 2/12.

Autora: Pamela Carrillo

https://www.facebook.com/pamelitac

foto: Pamela Carrillo

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4 Comments

  1. Miguel Mendez

    Interesante historia, muy bien narrada. Una historia recurrente con la juventud de hoy. Lo más importante que cada quien se realiza como persona con lo que más le gusta. Felicitaciones a su autora.

    1. admin

      así es, Miguel. al final se trata de entregar las herramientas para que las personas busquen su propio camino. Gracias por leernos!

  2. Ramiro Castillo

    Felicitaciones Pamelita, muchas veces la sociedad crea juicios sobre las personas, y nunca nada es normal solo quienes retamos al mundo sobre lo que es normal conseguimos el exito, tu has superado el cuestionamiento
    de tu entorno, haciendo lo que todos debenos hacer para ser exitosos ¡ Ser felices! Att Ramiro Catillo un amigo de la familia

    1. admin

      Muchas gracias Ramiro por tu mensaje y nunca dejes de ser feliz!

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