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  • ¿Es bueno plantar árboles?

    ¿Es bueno plantar árboles?

    Dr. Pablo F. Jaramillo-López, Ph.D.

    Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad

    Universidad Nacional Autónoma de México

    Si tu le haces esta pregunta a cualquier persona, la respuesta va a ser “claro que si”. En realidad, el resultado de una reforestación mal hecha puede ser peor que dejar que la naturaleza se regenere por si sola. Cada año, se plantan millones de árboles con la justificación de que se está reforestando y que le estamos “ayudando” a la naturaleza. Sin embargo, estos esfuerzos económicos y de logística casi nunca son monitoreados ni evaluados. En la mayoría de los países, estos esfuerzos de reforestación se llevan a cabo con fines políticos o de publicidad y son diseñados para mejorar la imagen o hacerle quedar bien a alguien.

    Cuando empieza la temporada de reforestaciones, se puede ver a los empresarios y políticos plantando árboles como una “photo op” y no haciéndolo porque realmente tienen un compromiso. Recientemente, en el fondo económico mundial de Davos en Suiza, se anunció con bombos y platillos que se van a plantar 1 trillón de árboles en todo el mundo y que grandes empresarios iban a solventar esta iniciativa.

    Lo triste de esto es que se pretende hacer estas reforestaciones de la manera convencional y eso significa que se “planta” alguna especie de árbol, de preferencia alguna que sobreviva al trasplante, y ya. Una vez plantados, nadie los vuelve a ver y nunca se reporta cuántos arbolitos sobrevivieron al trasplante ni la temporada de sequía.

    En un estudio reciente publicado en la revista Science, se mencionó que plantar 1 trillón de árboles podría capturar aproximadamente un tercio de los gases de efecto invernadero generados por los humanos. Lo que no se mencionó fueron los detalles a considerar cuando se hicieran esas plantaciones. Lo ideal es que antes de hacer una reforestación, se debe tomar en cuenta las características de cada sitio a reforestar y definir la superficie, evaluar el estado de salud del suelo, determinar la especie idónea para plantar y planificar adecuadamente el momento para plantar los árboles. Casi siempre se hacen las plantaciones en suelos deteriorados y erosionados y se espera que sobreviva la mayor cantidad de árboles. No se planifica el trabajo y casi siempre se lo hace fuera de temporada. Para hacer una reforestación adecuadamente se debe definir los objetivos. Estos pueden ser:

    – Económicos.– Estos están definidos por un ingreso monetario a corto, mediano y largo plazo. En muchos casos los ingresos pueden ser el resultado de pagos por servicios ambientales en donde organizaciones buscan pagar a comuneros que conserven su bosque. En otros casos los ingresos económicos estarán dados por los productos maderables y no maderables que puedan ser extraídos de un bosque saludable. Otra fuente de ingreso estará relacionada con el turismo que se genera en bosques saludables. Todos estos beneficios económicos pueden ser una fuente estable de ingreso para los habitantes de los bosques y que deberán ser considerados en caso de empezar un proceso de reforestación.

    – Ambientales.– Estos están definidos por los servicios que los sitios naturales proveen a los demás seres vivos. Con relación a esto, los bosques actúan como una esponja y captan grandes cantidades de agua que luego se filtra y llega a los mantos acuíferos para luego convertirse en manantiales. Esto pasa siempre y cuando la reforestación se haga con las especies arbóreas nativas del territorio.

    Una vez definidos los objetivos se debe planificar el proceso cuidadosamente, y para ello se debe:

    1. Seleccionar la especie forestal adecuada. Se debe conocer el territorio y seleccionar la especie nativa al ecosistema en cuestión. Muchas veces esto implica recolectar semillas ya que pueden ser especies que no estén disponibles en viveros forestales. Es importante conocer la especie para poder producir plántulas suficientes para ser reforestadas. Esto implica conocer los ciclos fenológicos de las especies a propagar y permitirles estar listas para el trasplante. Cada arbolito debe estar lo suficientemente apto para ser llevado a campo y esto puede significar que debe estar en el vivero por algunos meses. El arbolito debe tener su tallo lignificado para que pueda resistir al shock del trasplante. Como ejemplo, si se pretende reforestar algún lugar en los meses de lluvia, entonces se tiene que preparar los arbolitos con suficiente tiempo para que estén listos en el momento adecuado.
    2. Determinar la superficie a reforestar. Se debe recorrer la superficie a reforestar y determinar la densidad de plantación. Para definir la densidad, es muy importante pensar a futuro y tratar de simular una distribución natural de los árboles en el ecosistema. Si se quiere hacer una restauración ecosistémica, es importante hacer una mezcla de especies forestales que simulen el ecosistema original. Para ello, será muy importante conocer la historia ecológica del territorio y para ello puede ser beneficioso hablar con las personas de la localidad. Durante este recorrido es importante tomar muestras de suelo para determinar el estado de salud edáfica y decidir si es necesario incorporar materia orgánica o algún abono al suelo. Una vez hecha la plantación, será necesario cercar el terreno para evitar que ganado suelto pueda pisotear o inclusive comerse los arbolitos.
    3. Capacitar a los reforestadores. Todas las personas pueden tener la buena voluntad de plantar un árbol, pero eso no significa que sepan hacerlo. Es muy importante que las personas que van a llevar a cabo la reforestación sepan hacerlo de la mejor manera. Hay que preparar el hoyo donde se va a plantar y es importante que tenga alto contenido de materia orgánica ya que será lo que retenga la humedad en la temporada de sequía. Una vez que se prepare el hoyo, el árbol deberá ser plantado con suficiente tierra para que cubra el mismo nivel que tenía cuando estaba en el vivero. Si se pone demasiada tierra, el árbol se puede ahogar y si es que se pone muy poca, es posible que el árbol se desprenda y se sequen las raíces. Es muy importante apisonar muy bien el suelo luego de plantar el árbol ya que así se eliminan espacios de aire que pueden afectar a las raíces. Es importante que quede muy compacto el suelo donde se plantó el arbolito.
    4. Planificar la reforestación. Es muy importante que el momento de la plantación coincida con la temporada de lluvias. Para ello se debe consultar con el servicio meteorológico nacional y definir cuándo empieza y cuánto dura la temporada de lluvias. Sólo así se podrá planificar adecuadamente la reforestación y anticipar adecuadamente la producción de los arbolitos como se mencionó en el punto 1.
    5. ¿Qué pasa al final? Una vez concluida la reforestación, es muy importante monitorear la supervivencia de los árboles. Esto se debe hacer un año luego de la plantación y posteriormente 3, 5 y 7 años después. Usualmente, luego de 5 años de ser plantado, se considera que el arbolito está bien establecido. Cada vez que se hace el monitoreo, se determina la tasa de supervivencia y también la tasa de crecimiento. Estos datos se deben almacenar en una base de datos con el fin de compartirla con otros grupos que estén reforestando.

    ¿Se puede poner en práctica todo esto?

    Justamente tomando en cuenta todos estos puntos, se llevó a cabo una reforestación comunitaria en una zona icónica del eje neovolcánico de México, la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca. El proyecto se llevó a cabo bajo el esquema de una investigación científica y por ello se tomaron en cuenta todas las consideraciones técnicas que se mencionan en este artículo. El trabajo inició con una restauración de suelo a través de una enmienda orgánica fermentada por la acción de microorganismos eficientes. La restauración de suelo se hizo en el momento de la plantación de los árboles para poder aprovechar el trabajo de miembros de la comunidad indígena de El Rincón. Los comuneros se convirtieron en científicos y fueron ellos quienes monitorearon a los arbolitos durante todo el proceso. La reforestación tuvo tres objetivos: 1) reducir la presión sobre los bosques que albergan a las mariposas monarca, 2) llevar a cabo una restauración ecológica para recuperar los servicios ecosistémicos que brindan esos bosques, y 3) brindar una fuente de recursos maderables a los miembros de la comunidad.

    El trabajo fue publicado en la revista internacional Journal of Environmental Management y también fue premiado por el Pollinator Partnership de los Estados Unidos de América por promover la recuperación de los bosques que albergan a las mariposas monarca durante su hibernación en México (Fig 1).

    Entonces si se puede hacer bien una reforestación, sólo es importante planificar adecuadamente el proceso y tomar en cuenta todos estos puntos. En respuesta a la iniciativa mundial de plantar un trillón de árboles, es muy importante que se considere lo que se ha mencionado en este artículo. Sólo así se podrá garantizar que los efectos serán positivos y no negativos. Sólo así se podrá mostrar que plantar un árbol es bueno y no algo que parece ser bueno.

    Fig. 1. Proceso de restauración forestal llevado a cabo en el ecosistema de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca mediante la restauración de suelo y la reforestación comunitaria. Jaramillo-López, P. F., Ramírez, M.I., and Pérez-Salicrup D.R. (2015). Impacts of Bokashi on survival and growth rates of Pinus pseudostrobus in community reforestation projects. Journal of Environmental Management, 150: 48-56. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2014.11.003

  • Asesinato ambiental

    Asesinato ambiental

    La escalofriante información que se entregó por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), sobre el asesinato de Asdrúbal José Chávez Jiménez, presidente de la enorme compañía petrolera venezolana PDSA, levantó una enorme operación policial por todo el país y dio paso a una infinidad de arrestos de políticos opositores al Gobierno del régimen chavista. 

     Durante las 48 horas posteriores al asesinato de Asdrúbal, el gobierno de Nicolás Maduro atribuyó la autoría intelectual, por todos los medios de comunicación posibles, a su oposición política, siempre utilizando la frase: “Prisión para los fascistas neoliberales asesinos”. La crudeza de la descripción del asesinato hacía muy difícil entender hasta dónde puede llegar el odio de una persona para tomar venganza o, simplemente, por ambicionar algo.  

    El SEBIN indicó en rueda de prensa que, junto a una de las partes del cuerpo encontrado, había una carta del autor del crimen con una sola frase: “Es hora de que me devuelvas lo que me has robado”. Además, informaron que pegada a la misiva venía una hoja de araguaney, que es considerado el árbol nacional del país. 

    Dos meses después, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), de México, convocó en una masiva rueda de prensa a todos los medios de comunicación nacionales y extranjeros para informar sobre el secuestro y fallecimiento de Octavio Romero Oropeza, presidente de la enorme empresa petrolera mexicana PEMEX.  

    La descripción del asesinato parecía de una película de ciencia ficción. Los secuestradores habían encerrado a Octavio en una especie de invernadero completamente lleno de plantas, que en su mayoría eran venenosas. El recinto estaba completamente sellado, por lo que no existía la posibilidad del ingreso o salida de aire. Los investigadores indicaron que tomando en cuenta las medidas de esta “infraestructura de tortura”, Octavio debió pasar dentro de ella entre dos y tres días antes de perder la vida.  

    En la misma rueda de prensa se indicó que tanto el CNI como el SEBIN, coincidían en que los autores intelectuales de este crimen atroz, nuevamente eran los grupos de extrema derecha de ese país, los cuales no veían con buenos ojos el “cambio liberador” que se estaba dando en la región.  Al igual que en el caso de Venezuela, en México también se encontró una carta con la misma frase que en el primer asesinato: “Es hora de que me devuelvas lo que me has robado”, a la que también venía pegada una hoja de su árbol nacional, el ahuehuete. 

    A partir de la rueda de prensa, desde México hasta Argentina, América se convirtió en una gigantesca guerra civil en la que se buscaba encarcelar a la mayor cantidad posible de políticos rivales por parte de los gobiernos del socialismo del siglo XXI. Las batallas en las calles fueron sangrientas, el miedo a decir algo era evidente. Unos pensaban que podían ser asesinados por sus ideas y otros que podían ser encarcelados. 

    Un año después, cuando la mayor parte de Latinoamérica ya se encontraba absolutamente en cenizas, entre el miedo y la ausencia total de actividades productivas, nadie esperaba escuchar al director del MI6, el servicio de inteligencia británico, esa fría tarde del mes de enero. “Buenas tardes a todos, lamento informarles, que el presidente de la Royal Dutch Shell, Andrew Mackenzie, ha sido asesinado de una forma brutalmente aterradora”.  

    El relato espeluznante de saber que Andrew había sido colocado dentro de un barril de petróleo, al cual se le había puesto una fuente de calor en la parte inferior y sometido hasta su fallecimiento a un incremento paulatino de la temperatura, me generaba escalofríos.  

    Además, el director del MI6 puso sobre la mesa una teoría completamente diferente a la que habían recurrido los gobiernos de México y Venezuela. Primero empezó aclarando que se podría tratar de un asesino en serie y que nada tenía que ver con la visión política indicada por la “teoría latinoamericana” y que destruyó buena parte del continente. Indicó que había que considerar el motivo de venganza por un “crimen ambiental”, representado por los presidentes de las empresas más contaminantes del planeta y en el que el asesino busca que sus víctimas devuelvan lo que ellos le han hecho a la naturaleza.  

    Al terminar esta declaración el silencio en la sala de conferencias, al igual que en mi casa, era evidente, hasta que John Ready (famoso reportero británico) hizo la pregunta, una que todos teníamos en la cabeza: ¿Señor director, usted cree que es posible que existan más intentos de secuestro y asesinato? La respuesta fue contundente: “Sí, Sr. Ready, estamos totalmente convencidos, y aprovechamos esta rueda de prensa para indicar a todas las empresas cuyo fin comercial sea de carácter extractivo y contaminante en el mundo, que su personal puede ser atacado en cualquier momento”.   

    Todo se paró de golpe en el planeta.  Cada día miles de empleados renunciaban a sus trabajos en empresas con un alto impacto ambiental, pese a que muchas de ellas entregaban dentro de sus beneficios laborales protección personal para ellos y sus familias. Después de atribuirse once asesinatos en apenas seis años y sin que ningún gobierno lograse ninguna pista, el “Jardinero del petróleo”, nombre sensacionalista que le dio el tabloide “Daily Mirror”, había logrado la mayor transformación del planeta en la búsqueda de energías renovables.  

    Casi la totalidad de las empresas habían apurado todos sus planes en la búsqueda de nuevas fuentes de energías renovables y la mayor parte de los gobiernos de países en desarrollo no se habían atrevido a iniciar nuevos proyectos, debido a la amenaza que se dejó en una de las cartas. 

    Hoy, mientras me afeito, escucho en la radio que la carta del “Jardinero del petróleo”, es la noticia más importante para la prensa de todo el mundo, y esto me lleva a cuestionarme: ¿Por qué estas empresas no pararon antes, cuando sabían que estaban matando a miles?, y sí lo hicieron cuando maté solo a once…. Creo que éxito es saber a quién matas y no a cuántos.    

    Una de tantas historias incompletas sobre medio ambiente.

    Autor: Miguel Viniegra

  • Tocayo

    Tocayo

    29 de junio, 1986. Mundial de fútbol. Final. 

    Argentina se enfrenta a Alemania por el título de campeón del mundo de fútbol. Es el evento más televisado en la historia hasta ese momento. Alemania venía de derrotar a Francia y a la anfitriona México, mientras que Argentina había librado verdaderas batallas con Inglaterra (debido a su disputa territorial alrededor de esas épocas por las Islas Malvinas y la ruptura consecuente de la diplomacia entre los dos países) y Bélgica. Contra Inglaterra se notó cómo el liderazgo de un jugador en particular llevó a una nación a creer que se podía conseguir cualquier cosa que se propongan tanto dentro como fuera de la cancha, marcando el gol más controversial del torneo, con la hoy conocida como “mano de dios”, y, a continuación, otro gol, finalmente votado como el mejor de todo el mundial. Este jugador fue Diego Maradona. 

    Bajo este contexto llegaban a la final los dos equipos. Mis padres estaban reunidos con unos amigos para ver la final en su casa. Todos iban con Argentina. ¿Por qué? Simple. En esa época, era prácticamente imposible que Ecuador llegase a un Mundial, por varias razones: falta de presupuesto, cero planificación, poco desarrollo de jugadores, entre muchas otras (o tal vez simplemente no teníamos la misma calidad que otros países). Así que la siguiente mejor opción era apoyar a un equipo sudamericano, y los únicos que generalmente tenían oportunidad de ganar a los grandes equipos europeos eran Brasil y Argentina. Así de fuerte eran las ganas de ganar a los europeos en su propio juego que apoyábamos a cualquier equipo latino que lograra el objetivo. 

    Fin del partido. Argentina 3 – Alemania 2. 

    ¡Ganamos! ¡Ganamos!  

    En casa de mis padres saltaron, gritaron y festejaron. Copas por todos lados. Día de festejo total. 

    3 meses después… consulta del doctor. 

    Dr.: ¡Querida Susana, estás embarazada! 

    Susana: ¡Qué felicidad, qué buenas noticias doctor! ¡¿Y ahora qué debemos hacer?! Tengo tantas preguntas… 

    Miguel: ¡Sí doctor, por favor díganos todo! ¿Es niño? ¿Niña? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? 

    Dr.: A ver chicos tranquilos. Primero que nada, pongamos un tiempo. Con la tecnología de ahora puedo decirles con bastante seguridad la fecha de nacimiento: finales de enero. Incluso, puedo contarles cuando lo concibieron. Fue el 29 de junio. Así que… 

    Miguel: ¡Nooooo! ¡¿En serio?! ¡Es el día de la final del mundial Susi! Por favor doctor, ¡dígame que es niño y le podemos poner Diego! 

    Dr.: Así queeee….como iba diciendo, tenemos que hacer algunas pruebas y ver que todo está en orden. Y sí, Miguel, es un niño. 

    Miguel: Síííí, ¡se va a llamar DIEGO! ¿Verdad, Susi? 

    Susana: Sí, sí, bueno, bueno. Solo si yo puedo poner el nombre a nuestro siguiente hijo. 

    Miguel: OK. OK. Por mi como si le pones el nombre del Rey de España, ¡pero este tiene que llamarse Diego! (el nombre de mi hermano menor es Juan Carlos). 

    Así que ahí está. Esta es la historia de cómo llegué a llamarme Diego. Algunos dirán que la historia no tiene sentido, que cómo es posible que naciera en el 87 si cumpliré 41 en enero del 2021, o que cómo es posible que me conciban el 29 de junio y que nazca el 22 de enero, o peor aún, que cómo es posible que el doctor sepa en qué fecha fui concebido si eso es imposible de saber. Pero, sobre todo esto, que mi papá siempre fue más de Brasil y de Pelé. Pero esta es la historia de mi nombre y moriré con ella. 

    DEP Tocayo.   

    Una de tantas historias incompletas de D10S. Historia 4/4

    Autor: Diego «pelayo» Méndez

  • Fotografías que roban el alma

    Fotografías que roban el alma

    Tomaron el camino más corto, sin rumbo y sin ser advertidos de que las fotografías estaban prohibidas.  

    El plan era aprovechar al cien por cien el automóvil que habían rentado, sin que ello implicara alejarse de la ciudad mexicana, ubicada en la cola del país, predominantemente indígena y con altos índices de pobreza.

    Habían llegado vía aérea tres días atrás por razones laborales, limitados hasta entonces a recorrer a pie las calles que llevaban de la oficina hacia el hotel, del hotel hacia un restaurante y del restaurante hacia la plaza central.

    Y era en la explanada de la plaza mayor donde Lucía y Francisco, cada noche aprovechaban a husmear y comprar en los locales que ofrecían textiles de lana con figuras geométricas.

    Pero también con vendedores ambulantes que ofrecían un variopinto de souvenirs, entre ellos, diminutas figuras del subcomandante Marcos, ancladas a una argolla y que descansaban en sendos canastos de plástico, listos para acompañar ramilletes de llaves.

    “No quiero irme sin conocer a una de las tejedoras o artesanas, en su día a día y en su taller”, sentenció Francisco, lo que apoyó Lucía con un “no perdamos más el tiempo y enrutémonos”.

    Fue así como iniciaron el recorrido de 10 kilómetros hacia ningún sitio específico de San Juan Chamula, San Cristóbal de las Casas.

    Las vistas de los sembradíos en relieve inundaban todo el trayecto. Ella más que él, al no ir al volante, apreciaba mejor el fondo verde degradado.

    Lucía presionaba una y otra vez el botón de su cámara fotográfica y a la vez el del celular, en su intento por no dejar escapar ningún detalle.

    Pero un breve descanso, equivalente a cuatro parpadeos de ojos, una imagen la cautivó.

    Se trataba de una mujer indígena tzotzil que permanecía hincada, en pleno cepillado del pelaje negro de lo que fue una oveja, material que se confundía con su falda o nagua, como le llaman a esa prenda los pobladores.

    La tarea que realizaba la mujer es toda una tradición en el poblado sureño de México, que implica la crianza de ovejas para después, convertir el pelaje en prendas típicas. 

    Pero ella no estaba sola. La acompañaba su pequeña, que apenas despegaba el metro del suelo, envuelta también en el traje tradicional, con los cachetes rosáceos y agrietados del frío, acariciando a una cría de borrego sobre su regazo. El sol de la mañana les atravesaba el rostro a ambas. La escena era digna de ondear en la cumbre de los Altos de Chiapas.

    Lucía creyó haber sido la única en apreciar el momento, pero el abrupto frenazo, seguido del retroceso que emprendió Francisco, supo que era lo que ambos buscaban.

    Desde el automóvil y frente a la mujer e hija, ambos amigos levantaron de inmediato sus cámaras y para cuando lograron enfocar, la mujer desbarató la escena cuando al percatarse de la presencia de extraños, jaló a su hija para ocultarse.

    “No quiero fotografías. Tú la venderás y ganarás mucho dinero y yo ¿qué gano?”, cuestionaba la mujer, viendo al mismo tiempo hacia uno de sus costados, con una angustia inusual, por el arribo de su esposo en cualquier momento.

    Eso supondría, dijo, un problema mayor para ella, que para Lucía y Francisco.

    La pareja de amigos rogó una y otra vez, no solo poder presionar el botón de la cámara, sino que además la mujer debía aceptar ubicarse en el mismo sitio y en similar posición, complicando aún más la situación. Lo que parecía facilísimo en cualquier otra parte del mundo, terminó en ruegos sin fruto.

    Los jóvenes no tuvieron más opción que largarse de allí al ver que unos hombres, entre ellos, el padre de familia de ese hogar, se acercaba a la vivienda de madera, con otros tzotziles con el ceño arrugado.

    ¿Por qué nadie los había advertido de que los chamulas consideran tal acción una ofensa, porque una fotografía les roba el alma, excepto si es con una autorización?

    Una de tantas historias incompletas sobre viajes. Historia 8/12.

    Autora: Vivi Mutz

  • Mi aroma preferido

    Mi aroma preferido

    Para mí no existe otro olor como el aroma del ajo recién molido con cebolla en una sartén bien caliente… anuncia el preámbulo de una buena comida.

    No sé en qué momento me empezó a interesar la cocina, solo sé que, desde muy pequeño, mi madre me enseñó a preparar comidas fáciles de aprender para que, “algún día no me muera de hambre”, decía ella.

    Preparaba cosas adaptadas a la edad que tenía, nada muy complicado. Muchas veces hacía desayunos para mi hermana y para mí. Recuerdo que ella me pagaba 10 pesos y para mí era muy divertido. Con la edad, poco a poco fui adquiriendo conocimientos culinarios, cocinaba para mis amigos del trabajo platillos como ceviches o ensaladas de mariscos; incluso hasta practicaba las preparaciones que había cocinado anteriormente para alguna reunión con otro grupo de amistades.

    Sin embargo, no fue hasta hace poco cuando decidí involucrarme de lleno en el mundo de la gastronomía y he aprendido a desarrollar platillos más evolucionados. Lo que empezó como un juego, se ha convertido en un modo de ganarme la vida. Y eso que mi camino no iba precisamente en esa dirección, también tengo un grado de ingeniería, la carrera que estudié. Pero la vida es así, lo que me apasiona es crear sabores, texturas, aromas y experiencias en una cocina. Pronto terminaré mi curso de gastronomía y siento que mi vida se completa.

    Mientras escribo estas líneas, mi país, México, festeja sus fiestas patrias. La especialidad de mi casa son los chiles en nogada y el tradicional pozole. Para mí los chiles son templos verdes que guardan un delicioso tesoro cubierto en salsa de leche. Estas recetas las aprendí gracias a mi madre a quien, además de deberle mi vida, le debo también la herencia por ese gusto inexplicable de mezclar ingredientes para crear platillos nuevos y emocionantes. 

    Hoy puedo decir que siento que encontré en la cocina la pieza que faltaba en mi vida profesional. La cocina me ha enseñado a conocerme a mí mismo.

    Una de tantas historias incompletas sobre comida. Historia 6/12.

    Autor: Moi Nuñez.