Categoría: D10S

¿El mejor de todos los tiempos?

  • Tocayo

    Tocayo

    29 de junio, 1986. Mundial de fútbol. Final. 

    Argentina se enfrenta a Alemania por el título de campeón del mundo de fútbol. Es el evento más televisado en la historia hasta ese momento. Alemania venía de derrotar a Francia y a la anfitriona México, mientras que Argentina había librado verdaderas batallas con Inglaterra (debido a su disputa territorial alrededor de esas épocas por las Islas Malvinas y la ruptura consecuente de la diplomacia entre los dos países) y Bélgica. Contra Inglaterra se notó cómo el liderazgo de un jugador en particular llevó a una nación a creer que se podía conseguir cualquier cosa que se propongan tanto dentro como fuera de la cancha, marcando el gol más controversial del torneo, con la hoy conocida como “mano de dios”, y, a continuación, otro gol, finalmente votado como el mejor de todo el mundial. Este jugador fue Diego Maradona. 

    Bajo este contexto llegaban a la final los dos equipos. Mis padres estaban reunidos con unos amigos para ver la final en su casa. Todos iban con Argentina. ¿Por qué? Simple. En esa época, era prácticamente imposible que Ecuador llegase a un Mundial, por varias razones: falta de presupuesto, cero planificación, poco desarrollo de jugadores, entre muchas otras (o tal vez simplemente no teníamos la misma calidad que otros países). Así que la siguiente mejor opción era apoyar a un equipo sudamericano, y los únicos que generalmente tenían oportunidad de ganar a los grandes equipos europeos eran Brasil y Argentina. Así de fuerte eran las ganas de ganar a los europeos en su propio juego que apoyábamos a cualquier equipo latino que lograra el objetivo. 

    Fin del partido. Argentina 3 – Alemania 2. 

    ¡Ganamos! ¡Ganamos!  

    En casa de mis padres saltaron, gritaron y festejaron. Copas por todos lados. Día de festejo total. 

    3 meses después… consulta del doctor. 

    Dr.: ¡Querida Susana, estás embarazada! 

    Susana: ¡Qué felicidad, qué buenas noticias doctor! ¡¿Y ahora qué debemos hacer?! Tengo tantas preguntas… 

    Miguel: ¡Sí doctor, por favor díganos todo! ¿Es niño? ¿Niña? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? 

    Dr.: A ver chicos tranquilos. Primero que nada, pongamos un tiempo. Con la tecnología de ahora puedo decirles con bastante seguridad la fecha de nacimiento: finales de enero. Incluso, puedo contarles cuando lo concibieron. Fue el 29 de junio. Así que… 

    Miguel: ¡Nooooo! ¡¿En serio?! ¡Es el día de la final del mundial Susi! Por favor doctor, ¡dígame que es niño y le podemos poner Diego! 

    Dr.: Así queeee….como iba diciendo, tenemos que hacer algunas pruebas y ver que todo está en orden. Y sí, Miguel, es un niño. 

    Miguel: Síííí, ¡se va a llamar DIEGO! ¿Verdad, Susi? 

    Susana: Sí, sí, bueno, bueno. Solo si yo puedo poner el nombre a nuestro siguiente hijo. 

    Miguel: OK. OK. Por mi como si le pones el nombre del Rey de España, ¡pero este tiene que llamarse Diego! (el nombre de mi hermano menor es Juan Carlos). 

    Así que ahí está. Esta es la historia de cómo llegué a llamarme Diego. Algunos dirán que la historia no tiene sentido, que cómo es posible que naciera en el 87 si cumpliré 41 en enero del 2021, o que cómo es posible que me conciban el 29 de junio y que nazca el 22 de enero, o peor aún, que cómo es posible que el doctor sepa en qué fecha fui concebido si eso es imposible de saber. Pero, sobre todo esto, que mi papá siempre fue más de Brasil y de Pelé. Pero esta es la historia de mi nombre y moriré con ella. 

    DEP Tocayo.   

    Una de tantas historias incompletas de D10S. Historia 4/4

    Autor: Diego «pelayo» Méndez

  • Algún día…

    Algún día…

    Entro en YouTube. Sé lo que estoy buscando. Le digo, “ya verás, esto es bestial, te va a encantar”. Encuentro el vídeo y le doy a reproducir.

    En las imágenes se ve a un joven Maradona que coge la pelota en el medio del campo y empieza a dejar tirados tras de sí a una buena colección de futbolistas de la selección inglesa de fútbol (Hoddle, Reid, Butcher, Fenwick y al portero Shilton), en el Mundial de México 1986, mientras la voz de un locutor compatriota suyo lo va narrando desde la tranquilidad, a la histeria, y luego a la satisfacción de haber vivido un momento para la historia:  “Hay lo tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha, el genio del fútbol mundial… Puede tocar para Burruchaga… Siempre Maradona, genio, genio, genio, Tá, Tá, Tá, Tá… goooolllll, goooolllll, Dios Santo, viva el fútbol, gooolazo… Maradona, es para llorar, perdónenme… Maradona, en un recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos… barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina… Argentina 2, Inglaterra 0… Diegol, Diegol…  Diego Armando Maradona. Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2, Inglaterra 0”.

    1.10 segundos dura esta narración, gol y repeticiones incluidas. Aún se me erizan los vellos de los brazos cada vez que lo veo. Es pura emoción. Es el fútbol condensando en una breve secuencia. Se termina el vídeo. Se hace el silencio. Un silencio incómodo para mí. Mi hijo se queda pensativo. No alcanza a decir nada…

    Pasan unos cinco segundos y empiezo yo:

    – ¿Qué te ha parecido hijo? ¿Aún sigues pensando que el fútbol es aburrido?

    – ¿Qué dices papá? ¡Qué locura! ¿Eso es verdad?

    – Sí, tenía más o menos tu edad cuando pasó. No se me va a olvidar nunca.

    – ¿Es el mejor?

    – Sí… gol y futbolista. El mejor de todos los tiempos.

    – ¿Crees que si entreno mucho podría ser como él?

    Por mi cerebro pasaron en ese momento muchísimas imágenes, la vida entera del Diego, toda se retrasmitió por televisión, desde sus logros a sus más oscuras miserias, siempre rodeado de cámaras indiscretas, esperando verle tropezar… Una vida convulsa, y mucho… Piensa, piensa rápido, elige bien las palabras… – Hijo mío, nunca serás como Diego Armando Maradona, nadie podrá serlo jamás, lo que no quita que puedas llegar algún día a ser el mejor futbolista del mundo entero. Eso sí, vamos a tener que jugar mucho al fútbol… No va a ser fácil… ¿Estás dispuesto a intentarlo? Yo estaré contigo…

    Una de tantas historias incompletas sobre Diego Armando Maradona. Historia 3/4.

    Autor: Félix Espoz.

  • Comité de gerencia

    Comité de gerencia

    Tengo mi celular boca abajo mientras asisto a una reunión por video conferencia, pero me llama mucho la atención que no deja de vibrar. Asumo que es uno de los tantos hilos de @realDonaldTrump que disparan mi Twitter cada cierto tiempo y que consumen la batería de mi celular más rápido de lo que derretiría el calor del desierto un helado. Sin embargo, prefiero no darle la vuelta para verificarlo y así no distraerme. 

    De pronto, la cara de uno de los asistentes refleja que ha recibido algún mensaje en el celular de gran interés. Sus cejas estaban levantadas a una altura de 9,5 en la escala de asombro…  después de diez años trabajando juntos, un gesto de este tipo te hace saber que es por algo importante… unos segundos después, mi jefe comenta en voz alta: 

    ¡Se murió Maradona! 

    Gerente Financiero: ¡Ya era hora! 

    Gerente de RRHH: ¡Chuta, qué pena! El man fue un crack del fútbol. 

    Gerente de Producción: El man era un crack para todo… el fútbol, las chicas, las drogas, las farras… “crackzazo”. 

    Gerenta de Logística: ¡Se armó el farrón en la ‘quinta paila’ con Don Castro y Chavezcito! 

    Gerenta de Marketing: ¿Maradona era el gordito que estaba metido en drogas? 

    … Esa última pregunta nos hace cuestionarla al unísono con una batería de preguntas que se entremezclan: ¿De verdad Ana no sabes quién es Diego Armando Maradona? ¿El barrilete cósmico? ¿El pibe de oro? ¿El del gol con la mano?… 

    “A ver… yo nací en el 86, no es mi culpa que ustedes sean más viejos que yo… es más, sin mi presencia, este sería un comité casi de la tercera edad en un parque del centro histórico…”.  

    Todos reaccionamos con una gran carcajada, reflejo del buen ambiente de trabajo que tenemos, si bien su frase también representa a una ejecutiva de la generación millennial, nacidos en los años en los que Maradona fue campeón del mundo, y que por naturaleza tienen poco interés en el pasado, pero que también saben algo de él. 

    Después de escuchar tantas cosas durante varios minutos, logro ordenar mis ideas para dar mi opinión. Ya tenía un poco extrañado al comité por mi retraso, pues usualmente suelo opinar de forma vehemente y continua; lo que llamamos de forma jocosa como “El ladrillazo de Don Miguel”. 

    “A ver, ¿sí logran ver el tamaño de la figura de Maradona? Todos tienen algo bueno o malo que decir. Todos sentimos algo por él… pena, nostalgia, alivio, etc. Yo les puedo afirmar que cuando jugaba al fútbol generaba lo mismo, todos teníamos algo que decir o sentir. Los equipos contrarios sentían temor, ira, molestia, desesperación, admiración… sus compañeros sentían seguridad, orgullo, esperanza… los comentaristas pensaban que transmitían hechos históricos del deporte llenando titulares y narrando hazañas… y los hinchas sentíamos por primera vez en mucho tiempo que alguien convertía al fútbol en el rey de los deportes… porque dejando de lado todas nuestras opiniones personales sobre el individuo, los que vivimos el mundial de México 86, sabemos que hay un antes y un después en el fútbol detrás de ese mundial… es algo así como un AC y DC en este deporte”.  

    Y sigo con mi reflexión: «Pienso en lo mucho que pueden parecerse nuestras carreras profesionales a la de Maradona. No importa qué tan buenos seamos haciendo nuestro trabajo, más de la mitad de lo que la gente piense en nuestra organización vendrá por nuestro actuar fuera de ella, y aunque seamos unos cracks, unos barriletes cósmicos, unos pibes de oro, si afuera no nos comportamos a la altura, es muy probable que más de una generación no nos recuerde por nuestra capacidad, sino por nuestros errores personales. Quizás Maradona no tuvo las herramientas o a las personas adecuadas para lograr tener una buena “marca personal”* fuera de la cancha…”. 

    Una de tantas historias sobre Diego Armando Maradona. Historia 2/4.

    Autor: Miguel Viniegra

    • La Marca Personal o Personal Branding es un concepto que consiste en considerarse a uno mismo como una marca comercial con el objetivo de diferenciarse y conseguir un mayor éxito profesional. 
  • El pibe de oro

    El pibe de oro

    A menos que hayas pasado la semana anterior debajo de una roca, escuchaste la noticia e increíble conmoción que causó la muerte de un grande del fútbol: Diego Armando Maradona.  Futbolista argentino, activo como profesional desde 1976 hasta 1997, jugador de equipos como Argentinos Juniors, Boca Juniors, Barcelona, Napoli… y hacia el final de su vida, también entrenador. 

    Podía jugar como delantero, mediocampista, en donde lo pusieran.  Llenaba estadios y movía hinchadas. En verdad era grande en la cancha.  Sin embargo, la reacción de su muerte una vez más me recuerda lo mucho que necesita la humanidad revisar su perspectiva, aprender a admirar los logros, pero separándolos de la persona. 

    “D10S” es el apodo de Maradona en Argentina… Dios…Un ser divino al que muchas personas (hasta iglesia le construyeron) le rinden culto… una persona que vivió su vida personal en el caos de las drogas, el alcohol, la comida y que cada vez que tenía la oportunidad de hablar en público, creaba controversia. ¿Es este el tipo de modelo que yo quiero para mis hijos? ¿Cuáles eran los valores que tenía Maradona? Qué quisiera yo contarle sobre este gran jugador a mi hijo (quien ama el fútbol), sobre su vida y sobre lo que hizo con las oportunidades que se le presentaron. 

    Hoy en día tenemos tantos políticos, deportistas, actores y personas que se dedican a la vida pública que han logrado aprovechar sus oportunidades y hacer el bien con ellas.  Obras benéficas, trabajar por el medio ambiente, vivir una vida sana y feliz… más que una historia de éxito, de superación, la vida de Maradona debe ser tomada como una llamada de atención para todos aquellos jóvenes cuyas carreras van hacia el estrellato… para que mantengan el enfoque en lo que les gusta hacer, de lo contrario pueden terminar su vida como la del “pibe de oro”. 

    Una de tantas historias incompletas sobre Diego Armando Maradona. Historia 1/4.

    Autor: David Carrillo