Día: 24 de diciembre de 2019

  • El deseo de Navidad

    El deseo de Navidad

    Hace unos días recibí un video de WhatsApp en donde a dos grupos de niños, uno de España y otro de Uganda, les pedían que dijesen que pedirían si tuviesen la posibilidad de pedir tres deseos y que estos se cumpliesen. Claramente los pedidos eran muy diferentes en los dos grupos. A la mitad del video se les enseñó a los niños que habían nacido en España lo que habían pedido los de Uganda y se les pidió nuevamente responder si mantendrían lo que habían dicho antes de verlo; y la respuesta claramente fue cambiada por todos para poder cumplir los que los niños de Uganda pedían, que por cierto, eran bastante sencillos en la mayoría de ellos.

    Cuando uno labora también tiene un montón de sueños y estos se dividen entre los de los colaboradores en general y los que dirigen las organizaciones, desde cualquier cargo que conlleve dirigir personas.

    Ponte a pensar en este momento, desde tu posición en la organización, ¿qué tres deseos pedirías? (para aquí y ponte a pensar). Aunque los requerimientos de los colaboradores serían tan obvios en la mayoría de los casos, la principal duda que me salta es que la mayoría podrían ser cumplidos de una forma u otra, pero perdemos de vista que uno de los principales que los cargos de dirección no ven y que es relativamente fácil de cumplir, es uno que nunca lo toman en cuenta y tendría cambios radicales en todas las organizaciones y es: Haz que tu equipo no tenga miedo a fallar (Cliché o no, pero es una realidad ineludible).

    La creación de ideas en una organización, hoy por hoy es una obligación, pero la mayoría de ellas no ven la luz por miedo a lo que digan sus jefes, compañeros o al mismo hecho de fracasar; en el libro de Wise Guy: “Lessons from a Life”, se habla de que el miedo a fallar o a hacer el ridículo en las personas es más fuerte que el que genera una enfermedad y por lo tanto, se convierte en un freno natural a implementar cosas que no se han hecho nunca.

    Si tienes gente a cargo quizás no puedas cumplir muchos deseos de tus colaboradores, pero si puedes cumplirles uno: Haz que tu equipo no tenga miedo a fallar. Haz que las ideas salgan de todos aunque suenen absurdas o descabelladas, hazlos sentir que aunque se equivoquen diez veces, a la onceava estará esa que hace un trabajo excepcional en la organización y que funcione como un equipo, esa que hace olvidar que las empresas se basan en súper estrellas como Messi por súper equipos como el Liverpool de Inglaterra o el humilde Independiente del Valle.

    Si tienes la posibilidad de cumplir este deseo a tus colaboradores recibirás mucho más que los tres deseos que pensaste cuando empezaste la lectura, tan solo ayúdales a cumplirlos, ayúdales a no tener miedo.

    Autor: Miguel Viniegra Delgado.

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    https://twitter.com/mviniegra1979

  • Universidad y Empresa en el mundo comercial

    Universidad y Empresa en el mundo comercial

    Divido mi tiempo laboral entre tres organizaciones tan heterogéneas que si las vieses en un resumen ejecutivo no pensarías que estamos hablando del mismo grupo pero en tres países diferentes, hasta que describen sus productos.

    Pero si hay un denominador común en todas ellas y en casi todas a las que he podido asesorar a lo largo de mi carrera profesional y de forma muy marcada en las áreas comerciales (A ellos me dirijo en este artículo); la vida Universitaria y la Laboral no son una cadena continua de conocimientos, es como si una parte importante de cada graduado tienen que volver a formarse desde cero una vez que entra a las compañías.

    Creo que cada vez más las Universidades están haciendo un mayor esfuerzo para que el salto de la vida estudiantil no sea un shock para la nueva etapa laboral, pero estamos realmente lejos de cumplirlo. Desde la perspectiva estudiantil creamos verdaderas máquinas de gastar  enfocadas en presupuestos de marketing para mega campañas de medios, audaces campañas de redes sociales e impresionantes actividades de trade marketing o actividades de guerrilla; ¿pero nadie les explica acaso que la mayor parte de las organizaciones en nuestros países poseen presupuestos de marketing ajustados a la realidad de sus niveles de ingresos actuales o potenciales (por cierto, así siempre debería ser)?, ¿Nadie les explica que para invertir primero hay que tener claro la fuente de ingresos y cómo estos financiarán las campañas que proponen?, ¿Nadie se ha dado cuenta que las mallas curriculares se basan en la efímera realidad de que la imagen de tu marca será Ronaldo?, ¿Todavía no hay una Universidad que le de más de dos créditos a la durísima realidad de pararse frente a un cliente y vender? Si, eso de decir, soy Fulano de Tal y le traigo este producto… NO, NO me interesa!!!

    Comúnmente escucho a las personas quejarse de que sus empresas no invierten lo suficiente en marketing y por eso no se logra que sus marcas sean visibles o que sus ventas no despeguen y por esta razón no logran un desarrollo profesional o llegar a sus máximas capacidades. ¿Quieres que te cuente un secreto? Tu máxima capacidad la alcanzas cuando llegas a resultados excepcionales con lo que tu empresa puede darte y cuando llegas a este punto y sientes que has logrado algo excepcional, te darás cuenta nuevamente que hay que comenzar otra vez porque la competencia corre igual que tú o incluso más rápido.

    Pero no solo es un problema de las Universidades y de los nuevos profesionales que se unen a la vida laboral en las áreas comerciales; también los es de las empresas en igual medida, cuando malgastamos el tiempo de los “Pasantes” en llenar formularios, completar hojas de Excel, redactar informes y mil actividades que de ninguna forma permiten ver el potencial de una persona y de determinar la posibilidad de que en un futuro pueda ser parte de la organización. Lo vemos como si fuesen eso, DE PASO y no como un verdadero proceso de reclutamiento y formación. Si las empresas utilizasen esta posibilidad que las leyes nos permiten, podríamos mejorar enormemente la velocidad de adaptación de estas personas próximas a graduarse, para convertirse en colaboradores eficientes desde el primer día que cuentan con un contrato fijo y entienden que su imagen ya no será Ronaldo, sino Juan el crack del barrio y que debo buscarme la vida para convencerlo con los recursos que tengo, pues la compañía me da lo que puede para alcanzar sus objetivos. También entender que un recién egresado no sabrá hacer las cosas con la misma eficiencia que uno que lleva cinco años en la organización o tendrá la solución a todos los problemas como si tuviese veinte años de experiencia, pero cobra poco.

    Universidades, futuros colaboradores y empresas podrían hacer cosas realmente relevantes si los primeros entendiesen la necesidad de dar cátedras más cercanas a la realidad, los segundos entender mejor las realidades que viven nuestras empresas y los terceros le dedicasen un mayor tiempo a los procesos de incorporación de los nuevos colaboradores sin experiencia. Todos ganamos si entendemos que somos una cadena y no una unión de imanes que a veces se repelen y otras veces se unen, pero de forma débil.

     

    Miguel Viniegra Delgado.

    EMBA en Dirección de Empresas.

    IDE Business School.