Categoría: Amor

Doce historias que describen lo que es amar

  • Mañana quizás

    Mañana quizás

    Son las seis de la tarde, entro sigilosamente al departamento con las compras habituales de la semana y lo veo a él cocinando la cena para nuestros hijos. “Qué buen padre es”, no puedo evitar pensarlo. Admiro su entrega hacia ellos; podría estar acostado en la cama o perdido en su celular, pero en vez de eso está ahí, repartiendo amor, escuchando con suma atención lo que nuestros hijos le cuentan. Y de pronto se me cruza el recuerdo del día de ayer, cuando recibí una llamada que me partió el corazón. Mi celular estaba a punto de descargarse, así que me senté en el suelo cerca del enchufe, mi cargador apenas mide 30 cm de largo. Y ahí, mientras sentía el suelo frío de las noches de invierno, escuchando una noticia desgarradora, le veía a él, frente a mí, como de costumbre, perdido en su celular, sin mirarme, sin escuchar con atención mis palabras; se me escapa una pequeña lágrima, pero él no lo nota. 

    Termino la llamada y él, en tono indiferente, me pregunta “¿qué le pasó a tu hermana?”. Yo, una vez más, noto su insensibilidad, su falta de empatía, su incapacidad para mostrar inteligencia emocional… y quiero gritarle, sacudirle, decirle lo irritable que me resulta su incapacidad de sentir mi dolor… quisiera decirle cuánto me desespera su ineptitud para adivinar mi necesidad de un abrazo, de que me mire a los ojos y suelte ese maldito celular… quiero decirle que es un cadáver incapaz de transmitir amor a través de una mirada, que en vez de ojos parece tener botones y que su alma pareciera ser reemplazada por un software programado para decir una serie de palabras que cumplen con la funcionalidad de satisfacer al cliente. Decirle que esas palabras carecen de emociones, de sentido, carecen de núcleo y movimiento. Son palabras vacías, sueltas en el aire, palabras que no se dirigen a ningún lado.  

    Quisiera deshacerme de las ganas que tengo de lanzarle un objeto, no una almohada, no, algo duro, consistente, que le quite esa impavidez, que le despierte de su letargo emocional, que le sacuda sus entrañas para ver si vuelve a estar conmigo, porque su cuerpo está, pero él no, o al menos yo no lo siento. 

    Quisiera gritarle eufóricamente que en tantos años de estar juntos nunca me he sentido escuchada, que él es la última persona con la que quisiera hablar porque siento que la pared tiene aún más conciencia.  

    Quisiera, quisiera, ¡quisieraaaaaaa!… Pero, en vez de eso, escucho de nuevo la pregunta “¿qué le paso a tu hermana?”.  

     “Nada importante mi vida”, le respondo de una manera plana, fría, como si estuviera acostumbrada a repetirla un millón de veces. Él, sin despegar la mirada de su celular, ni si quiera nota que salgo de la habitación.  

    Y ahora vuelvo a este momento, estamos todos en la cocina. Yo acabo de guardar la última funda de compras en la alacena, él está limpiando la carita de nuestra hija embarrada de salsa de espagueti, mientras pretende reírse de uno de los tantos malos chistes que cuenta nuestro pequeño. Todos nos reímos. 

    Hoy no es el momento, mañana quizás me atreva a dejarlo.

    Autora: Cristina Alcázar.   

  • Historias de una mujer rota

    Historias de una mujer rota

    “Voy a escribir sobre el amor, sobre ti y sobre nosotros. Que todo en paquetito resulta ser más bonito.

    Voy a escribir una historia para que en un futuro nuestros hijos se sienten a leerla y sepan de qué se trata esto, que nuestra pequeña entienda cómo debe ser tratada y nuestro campeón aprenda a querer así, como se debe.

    Les voy a dejar plasmado cómo se cosecha el amor bonito, el que no duele. El que disfrutas y te detienes a preguntarte qué hiciste para merecerte esto.

    Voy a escribir una historia que hable de ti, de cómo nos conocimos y lo mucho que batallamos para llegar hasta aquí, que sepan y entiendan que el amor es blanco y negro… y muchas veces gris.

    Voy a palpar nuestras tantas historias por si un día -ya viejitos y con canas- olvidamos los detalles de aquellos días que queremos contar.

    Voy a escribir una historia donde cuente la vez que me pediste que llorara por todo lo que me dolía porque tú me ibas a abrazar, sobre la primera vez que pisé la casa de tus padres, no voy a olvidar palpar en unas letras las incontables veces que peleamos por los malos ratos.

    Voy a escribir sobre aquel amor en el que ahora nadie cree, del que creen solo existe en aquellos clichés de amor… y es que quiero que lo entiendan, que lo lean de mi puño y letra y al fin lo crean.

    Voy a escribir sobre aquellas personas que no apostaban ni un centavo por nosotros, los que nos llenaron la cabeza de aquella frase trillada:  “Te mereces algo mejor”, sin saber que nosotros podíamos ser mejor, mucho mejor.

    Escribiré una historia que hable de amor, de esos de verdad, donde el rosa a veces se vuelve gris, donde la tempestad no acaba sola sino con paciencia, con dedicación, con interés… con amor.

    Voy a escribir una historia de esas que terminan siempre con aquel ‘continuará’, de esas que ojalá no terminen jamás.”

    Una de tantas historias incompletas de amor. Historia 1/12

    Autora: Ana Burgos  

    @annburgos_ instagram 

    @annburgos__ twitter 

    www.facebook.com/Historiasdeunamujerrota/